Un trasplante, dos hermanas y un acto de amor que emociona

Un gesto de amor entre hermanas hizo posible una nueva oportunidad de vida para María Belén Marín, de 22 años, quien recibió un trasplante de riñón donado por su hermana mayor, Lorena Marín, de 32 años.

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Un gesto de amor entre hermanas hizo posible una nueva oportunidad de vida para María Belén Marín, de 22 años, quien recibió un trasplante de riñón donado por su hermana mayor, Lorena Marín, de 32 años, en el Hospital de Clínicas de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción (FCM-UNA).

La joven, estudiante de Enfermería y oriunda de Caaguazú, padece lupus eritematoso sistémico con nefritis lúpica y enfermedad renal crónica. Durante un año y diez meses dependió de sesiones de hemodiálisis para seguir viviendo, mientras recorría casi 200 kilómetros hasta Limpio para recibir tratamiento y esperaba la llegada de un donante.

Ante la escasez de órganos, su hermana Lorena tomó una decisión que transformó la vida de toda la familia: donar uno de sus riñones para darle una nueva oportunidad.

El trasplante, realizado el 26 de junio, se convirtió en el trasplante renal adulto número 206 con donante vivo efectuado en el Hospital de Clínicas. La intervención movilizó a un amplio equipo multidisciplinario de especialistas en nefrología, urología, cirugía vascular, anestesiología, enfermería y otras áreas, quienes lograron concretar con éxito el procedimiento.

La jefa del Departamento de Trasplante, Dra. Norma Arévalos Galeano, destacó que historias como la de las hermanas Marín reflejan el enorme valor de la donación de órganos e instó a la ciudadanía a convertirse en donantes. «Los órganos no van al cielo, pero pueden quedarse aquí para regalar vida, esperanza y la posibilidad de cumplir sueños», expresó la especialista.

Gracias al acto de amor de su hermana, María Belén ahora podrá dejar atrás la hemodiálisis, recuperar su calidad de vida y continuar persiguiendo su sueño de convertirse en profesional de Enfermería. Una historia que demuestra que, a veces, el mejor regalo que puede hacer una hermana es una nueva oportunidad para vivir.

Via: masencarnacion

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